Emergencia humanitaria en Ituango: el hospital activó Alerta Naranja mientras crece el desplazamiento
La alcaldía reporta 103 familias desplazadas
La Emergencia humanitaria que padece el municipio de Itango en el Norte de Antioquia, cada vez preocupa más. La E.S.E. Hospital San Juan de Dios declaró Alerta Naranja Hospitalaria desde las 4:00 de la tarde del 23 de agosto, debido a la llegada masiva de población desplazada. Dicha decisión quedó registrada en la Resolución 242, firmada por la gerente del hospital.
El documento señala inicialmente el desplazamiento de 55 familias de la vereda Filandia. Según el hospital, la llegada de estas personas superó la capacidad habitual de atención en los servicios de urgencias y consulta prioritaria.
Sin embargo el reporte más reciente entregado por el alcalde de Ituango, Javier de Jesús Parias, 103 familias han tenido que salir de sus territorios y en su mayoría provienen de algunas veredas del corregimiento El Aro, lugar donde al parecer se registra la disputa entre estructuras armadas por control del territorio
Así las cosas la Alerta Naranja obliga al hospital a mantener disponible a su personal asistencial, administrativo y de apoyo.
También se priorizará la atención de urgencias y el triaje para las personas que están llegando al casco urbano.
El hospital contempla, además, reagendar consultas no prioritarias si resulta necesario liberar espacios y personal y ordenó activar un plan de contingencia para garantizar medicamentos e insumos básicos.
Las ambulancias de la institución deberán estar disponibles para los traslados que se requieran.
Si algún paciente necesita atención de mayor complejidad, el hospital activará la red de referencia y contrarreferencia con el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias de Antioquia.
Pero esta situación tiene su origen en la zona rural de Ituango, donde en los últimos días, se han registrado enfrentamientos entre grupos armados.
La Defensoría del Pueblo informó que el 20 de agosto fue reportada la instalación de un artefacto explosivo y una bandera que sería alusiva a las disidencias en el sector Agualinda, vereda Los Galgos. También reportó fuertes enfrentamientos en la vereda Filadelfia, en el corregimiento El Aro.
El temor llevó a habitantes de Filadelfia a desplazarse hacia el casco urbano el 23 de agosto. En ese momento, la Defensoría habló de alrededor de 100 personas que habían solicitado apoyo para su traslado, pero advirtió que el número de familias debía establecerse mediante una caracterización.
Mientras tanto, organizaciones defensoras de derechos humanos alertaron por la situación en otras veredas, entre ellas La Rica, El Torrente y San Luis. La Corporación para la Paz y el Desarrollo Social, Corpades, también ha llamado la atención sobre la situación.
La organización asegura que el problema es crítico y ha cuestionado la falta de medidas suficientes para frenar la situación que están viviendo las comunidades rurales.
Este llamado ocurre mientras las familias siguen llegando al casco urbano y las autoridades buscan responder a una emergencia que puede seguir creciendo.
Para las familias desplazadas, abandonar la vereda no es una decisión sencilla.
Significa dejar atrás la casa, los cultivos, los animales, el trabajo y la vida que han construido durante años.
Ahora muchas de estas personas necesitan atención humanitaria y condiciones de seguridad que les permitan regresar.
Ante esta emergencia que enfrenta tanto el Hospital como el municipio, se cumplió en las úlitmas horas un Consejo de Seguridad extraordinario, donde el Gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, anunció tres medidas: el ingreso de las autoridades militares al corregimiento el Aro, la asignación de un fiscal especializado que acompañará a las víctimas y la recompensa de hasta 100 millones de pesos para quien entregue información que permita ubicar y capturar a alias Diomer, de las Farc, y hasta 100 millones por alias el Pollo, del Clan del Golfo, señalados como responsables de este desplazamiento.
Hoy las familias de Ituango amacen con la esperanza puesta en que esas medidas realmente funcionen y ellos puedan recuperar su vida, quedando por fuera del conflicto armado que como campesinos no les pertenece.
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