(Opinión) ¿Qué es ser Hecho en Copacabana?
Por: Jorge Alzate, empresario y CEO de Nueva Era Producciones
A veces me preguntan qué significa ser de Copacabana.
Y la verdad es que no creo que la respuesta esté solamente en una cédula, en un lugar de nacimiento o en una dirección.
Para mí, ser de Copacabana es algo mucho más profundo.
Es crecer aquí. Es aprender aquí. Es tener amigos que se vuelven familia. Es conocer las calles, los barrios, las historias y también las dificultades de nuestro municipio. Es tener recuerdos que, por más lejos que uno esté, siempre terminan llevándolo a uno de vuelta a casa.
Yo nací en Medellín, pero Copacabana me hizo quien soy.
Aquí crecí, estudié, hice mis amigos, construí sueños y aprendí buena parte de lo que hoy valoro en la vida. Aquí entendí el significado del trabajo, de la familia, de la palabra empeñada y de levantarse todos los días a buscar una oportunidad.
Por eso creo que ser de Copacabana no depende de dónde uno nació.
Depende de dónde echó raíces.
Y esas raíces se construyen de muchas maneras.
Las construye la mamá que todos los días se levanta temprano para sacar adelante a sus hijos. El trabajador que toma el bus antes de que salga el sol. El comerciante que lleva años atendiendo a sus clientes. El joven que estudia y sueña con tener una oportunidad sin tener que irse para siempre del territorio. El emprendedor que empieza con poco, pero tiene la ilusión de construir algo grande.
También es de Copacabana quien se fue a estudiar o a trabajar a otro lugar, pero sigue teniendo aquí a sus papás, a sus amigos, su casa, sus recuerdos y ese sentimiento de que, tarde o temprano, quiere volver.
Porque hay algo que tenemos los copacabanenses: un sentido muy fuerte de pertenencia.
Y eso es algo que debemos cuidar.
Pero también creo que debemos dar un paso más.
No podemos conformarnos con que nuestros jóvenes tengan que irse para encontrar oportunidades. No podemos resignarnos a exportar talento mientras otros territorios se quedan con nuestros profesionales, nuestros emprendedores y nuestros sueños.
Copacabana tiene gente preparada, trabajadora y talentosa.
Lo que necesitamos es crear las condiciones para que ese talento también pueda quedarse, crecer y aportar aquí.
Por eso, cuando hablo de “Hecho en Copacabana”, no estoy hablando solamente de productos o empresas.
Estoy hablando de un propósito.
De reconocer que aquí hay gente que vale la pena. De creer en nuestros trabajadores, en nuestros emprendedores, en nuestros estudiantes y en nuestras familias.
De sentir orgullo por lo que somos, pero también de entender que todavía tenemos mucho por construir.
Para mí, ser de Copacabana también significa tener la responsabilidad de devolverle algo al lugar que tanto nos ha dado.
Porque uno no puede querer a su tierra solamente cuando todo está bien.
Querer a Copacabana también es preocuparse por sus problemas. Es escuchar al vecino. Es tenderle la mano a quien lo necesita. Es defender lo nuestro. Es pensar en los niños que hoy están creciendo aquí y preguntarnos qué territorio queremos entregarles mañana.
Yo quiero una Copacabana donde nuestros hijos puedan estudiar, trabajar, emprender y construir sus familias sin sentir que para progresar necesariamente tienen que irse.
Quiero una Copacabana que crea en su propia gente.
Y sobre todo, quiero que recuperemos el orgullo de decir que somos de aquí.
Porque ser de Copacabana no es solamente haber nacido aquí.
Es sentir que aquí está una parte de nosotros.
Es llevar esta tierra en la memoria, en las costumbres, en los afectos y en los sueños.
Y cuando uno siente eso, entiende que pertenecer a un lugar también significa tener la responsabilidad de ayudar a construirlo.
Eso, para mí, es ser de Copacabana.
Eso es estar Hecho en Copacabana.
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