Ingenieros de la UCC evalúan más de 250 edificaciones tras el reciente sismo
Tras el terremoto que afectó a gran parte del país, el pasado 10 de agosto, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC) desplegó brigadas técnicas para realizar evaluaciones preliminares, identificación de patologías y orientación a las comunidades afectadas. La intervención, liderada por el programa de Ingeniería Civil y la Especialización en Análisis y Diseño de Estructuras, ha consolidado más de 250 inspecciones en inmuebles residenciales, comerciales, institucionales y gubernamentales en Antioquia, Chocó, el Eje Cafetero y el Norte del Valle del Cauca.
El despliegue contó con la participación de los profesores Óscar Egidio Rodríguez, Leslie Arrubla, Leonardo Álvarez y Juan Carlos Rivera, la jefe de programa Juliana Arenas, además de egresados y estudiantes de posgrado. La labor en terreno abarcó visitas en Medellín, Rionegro, Armenia, Pereira, Quibdó, Istmina y la comunidad de San Francisco de Ichó. Para llegar a las zonas más apartadas, los profesores brindaron asistencia remota a estudiantes locales mediante el análisis de fotografías y chats en tiempo real, complementando las jornadas técnicas con la entrega de ayudas humanitarias recolectadas por la comunidad universitaria.
“La presencia de daños visibles no implica necesariamente un compromiso de la estabilidad global de las estructuras. El propósito de este despliegue es poner el conocimiento al servicio de la gente, ayudando a diferenciar afectaciones menores en mampostería de aquellas que realmente exigen estudios geotécnicos o reforzamientos especializados“, explicó Juliana Arenas Guzmán.
Las evaluaciones siguieron los protocolos oficiales de inspección postdesastre de cada municipio, utilizando la herramienta SIRMED para la validación y contraste de los diagnósticos visuales. El procedimiento abarcó la identificación del sistema estructural, registro fotográfico y la clasificación del daño en grietas, deformaciones, desprendimientos y asentamientos. Del total de estructuras evaluadas, un equipo principal ejecutó 209 visitas, un segundo grupo completó 50 revisiones y en la localidad rural de San Francisco de Ichó (Chocó) se inspeccionaron 45 viviendas.
El balance general indica que la gran mayoría de las edificaciones resultaron clasificadas como habitables o habitables con daños leves, aunque se identificaron casos puntuales con restricción parcial de uso que requieren estudios a profundidad.
El diagnóstico técnico reveló que la mayoría de los daños se concentraron en elementos no estructurales, como muros de mampostería que presentaron grietas diagonales y en forma de “X”. Este fenómeno responde a las distorsiones de entrepiso provocadas por el sismo en estructuras aporticadas cuyos muros carecían de un adecuado aislamiento, confinamiento o amarre. Los especialistas identificaron como factores determinantes de vulnerabilidad:
- Antigüedad y características constructivas: edificaciones con sistemas, materiales o prácticas constructivas propias de diferentes épocas, cuyas condiciones particulares requieren ser valoradas individualmente.
- Afectaciones acumuladas: estructuras con evidencia de daños previos o intervenciones cuya condición actual requiere una evaluación más detallada.
- Factores geotécnicos y del entorno: condiciones asociadas al terreno, ubicación en laderas, proximidad a quebradas, posibles asentamientos, deterioro de materiales o modificaciones realizadas a las edificaciones.
“Cuando la ciudadanía identifique agrietamientos en columnas, vigas, muros de carga o conexiones especialmente con aplastamiento de concreto, acero expuesto o deformaciones, debe restringir el uso del espacio, fotografiar la falla y reportar inmediatamente a las entidades territoriales de gestión del riesgo”, expresó Juliana Arenas Guzmán.
La labor de la UCC se ejecutó en alianza directa con administraciones municipales y gremios del sector, entre ellos la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (SAI), la Asociación de Ingenieros Estructurales de Antioquia (AIE) y el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD) de Medellín. Esta articulación permitió integrar docencia, proyección social y formación aplicada en una emergencia real, sentando las bases para fortalecer en Colombia la cultura del mantenimiento preventivo y la construcción sismorresistente.
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