Bibiana Marín convirtió su pasión por las aves en memoria ambiental de los bellanitas
En Bello habita el Montañerito paisa, una especie que se creía extinta y de la cual hay 120 ejemplares en el mundo
Una cámara nueva, un tercer piso en el barrio Rosalpi y un pájaro posado sobre un cable de energía. Así comenzó todo.
Era 2014 cuando Bibiana Marín Monsalve salió a estrenar su cámara desde la ventana de su casa, cerca al Hospital, y tomó la primera foto. “Lo primero que pensé fue: -uy, muy buena cámara compré-. Pero luego caí en la cuenta de ese pájaro… yo nunca me había percatado de que existía”. Ese instante, aparentemente cotidiano, se convirtió en el punto de partida de un proceso que hoy ha ayudado a documentar cerca de 320 especies de aves residentes en Bello.
Lo que empezó como curiosidad se transformó en un método para esta bellanita. Comenzó a investigar nombres científicos, a registrar fotografías, a usar formatos técnicos y, más adelante, plataformas como eBird para subir la información a bases de datos científicas.
En el parque frente a su casa identificó más de 20 especies. Luego, trabajando en la dinamización de áreas protegidas en Piamonte, ayudó a registrar cerca de 120 especies en plena zona urbana. En el Lago del ICA (Comuna 11), otras 120; y en la Serranía de Las Baldías (San Félix), más de 270. “Las especies siempre han estado ahí. Lo que pasa es que no estaban registradas”, explica.
Los habitantes alados de Bello
Ese ejercicio constante ha permitido dimensionar la riqueza del municipio: además de las aproximadamente 320 especies residentes, en Bello se han registrado 43 especies migratorias boreales, que llegan desde entre septiembre y mayo, y dos especies migratorias australes, provenientes del sur del continente. El territorio no solo es hogar permanente, también es ruta y refugio temporal. Bello, sin que muchos lo supieran, es parte de un corredor continental de aves, que hasta ahora comienza a ser descubierto.
En 2022, tras la pandemia, esa pasión tomó forma de proyecto. Se presentó a la convocatoria Bello Emprende con una idea inicial: diseñar una aplicación móvil para gestionar la diversidad de aves en el municipio. Fue una de las propuestas premiadas. Sin embargo, más que el recurso económico, lo que marcó el rumbo fue la asesoría recibida desde la Gerencia de Desarrollo Económico, hoy Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico, que la orientó hacia algo más viable y estratégico: crear rutas de aviturismo.
“En Bello no hay rutas de aviturismo. Mucha gente sale a observar aves a otros municipios, pero a Bello no vienen porque no las hemos mostrado”, recuerda que hablaban en ese momento. Así nació Bello Birding.
Más que una marca, Bellobirding se consolidó como una plataforma de educación ambiental para la conservación de los ecosistemas bellanitas, esencialmente de aves y ya ha participado en la Fiestas del Cerro Quitasol, con rutas y talleres de entrenamiento, también promueve rutas de observación en sectores como Piamonte, Lago del ICA, la vía hacia Las Baldías y la represa La García; lidera la dinamización del Club de Pajareros de Bello y continúa sumando ciudadanos que madrugan a las 6:00 de la mañana para descubrir qué vuela sobre sus barrios.
Entre las próximas actividades está el fortalecimiento del club y el diseño de una nueva ruta de aviturismo en San Félix, proyectos en los que espera seguir sumando apoyos privados y provenientes de la Alcaldía de Bello porque desde ahí fue que todo empezó a tomar forma.
Un paraíso de aves
Bello no solo tiene cantidad, también tiene singularidad. Según Bibiana, entre las especies registradas hay aves endémicas de Colombia, como la guacharaca colombiana y el Cacique candela, este último en peligro crítico por pérdida de hábitat, y casos aún más especiales como el Montañerito paisa, una especie que se creía extinta y que fue redescubierta en el altiplano norte antioqueño.
En la vereda Cuartas, en un predio adquirido por el municipio, se han registrado individuos de esta ave, de la que existen apenas alrededor de 120 en el mundo. “Es muy emocionante ver un ave que pensaban que estaba extinta”, cuenta.
Hoy, cuando vuelve a mirar por la ventana y distingue “un pajarito de plumas azules, gris y pico amarillo”, entiende que el verdadero cambio no está solo en el lente de una cámara, sino en la forma como una ciudad empieza a reconocer su biodiversidad.
Pajarear no es solo observar: es aprender a nombrar, a registrar y, sobre todo, a proteger. Y en medio del crecimiento urbano, las aves siguen recordando que Bello también es territorio de vida. La invitación queda abierta: ¿vamos a pajarear en Bello?
Estas son las aves más comunes en Bello, su hogar:
1. Thraupis episcopus – azulejo común
2. Pitangus sulphuratus – bichofué
3. Pyrocephalus rubinus – petirrojo
4. Melanerpes rubricapillus – carpintero habado
5. Rupornis magnirostris – gavilán pollero.
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